Laura de Rokha inmortaliza personajes históricos con sus títeres

E ntre los muñecos más representativos de su obra están Francisco de Miranda, Nosferatu, Hamlet, Frida Khalo, César Rengifo, Klimt, Dalí y ...

Entre los muñecos más representativos de su obra están Francisco de Miranda, Nosferatu, Hamlet, Frida Khalo, César Rengifo, Klimt, Dalí y Arlequín, entre otros
Laura de Rokha lleva más de 50 años haciendo títeres y confeccionando hermosos vestuarios para ellos. No hay otra cosa que le guste más que dar rienda suelta a su imaginación, deteniéndose en los recuerdos, las impresiones y los afectos que algunas y algunos personajes de la historia y el arte universal han dejado en su sensibilidad, para eternizarlos en forma de títeres a través de sus manos.
“Hago personajes de la literatura,el cine, el arte en general, que me han impactado porque me han alertado que ellos están existiendo”, cuenta la titiritera de 83 años.
Esa sensibilidad es definitivamente la impronta de una familia de artistas. Sus padres fueron los grandes poetas chilenos Pablo y Winétt de Rokha, de manera que el contacto con la poesía y el arte han tenido una presencia siempre viva. Asimismo, sigue transmitiéndose esa vena de generación en generación, pues su hijo Daniel Di Mauro también es un gran creador, dramaturgo y titiritero.

UN MUSEO VIVO

La casa de Laura de Rokha es acogedora. La luz de la mañana entra suave e ilumina los pequeños rostros alegres, terribles, tristes y encantadores que habitan silenciosamente su hogar. Sus títeres la acompañan siempre. Bajo ninguna circunstancia pensaría dejarlos encerrados en un closet o en un almacén, al contrario, cada uno tiene su lugar en el pequeño apartamento repleto de finas y raras curiosidades, libros, máscaras y fotos.
Entre las personalidades que la titiritera ha recreado están Nosferatu, Florentino y el Diablo, Arlequín, Hamlet y Ofelia –y otros personajes de William Shakespeare–, Simón Bolívar y Manuela Sáenz, el artista venezolano César Rengifo, el pintor francés Klimt, Frida Kahlo y Diego Rivera, Francisco de Miranda, la reina de la tribu jirajara SaraYara, el filósofo popular Nasrudín y el comediante Garrik, entre muchos otros.
A la titiritera le desespera la sola idea de tener sus creaciones lejos. “Cuando están ellos –los títeres– en una exposición, yo me siento desolada y abandonada porque me gusta mucho verlos”, dice con ternura. Y esta es una situación a la que ha tenido que enfrentarse, pues no han sido pocas las veces y los lugares en los que Laura de Rockha ha expuesto sus vistosos y prolijos títeres.
En 19 9 8, en el Teat ro Lat ino de la Lu na, en Washington, la artista participó con la exposición ¡Ay, Féderico García!, que reunió una serie de títeres que la creadora dedicó a las y los personajes más importantes de las obras teatrales del dramaturgo español.
En Argentina y Chile los títeres de Laura de Rokha han viajado por numerosos espacios. En 2007, la artista llevó una muestra de Salvador Dalí al Museo del Títere en Buenos Aires. En Venezuela, el trabajo artístico de la titiritera también ha realizado un amplio recorrido por galerías y salas expositivas del país. La más reciente fue el año pasado en la Sala Gladys Meneses del Instituto de las Artes de la Imagen y el Espacio (Iartes), llamada Seres eternos, una antológica que congregó a los personajes más representativos de su creación.
Laura de Rokha no es una mujer modesta. Está completamente segura de su talento y de las capacidades creativas con las que cuenta. “A mí me encanta lo que hago. No soy modesta ni quiero serlo, me encanta lo que hago y verlos –a los títeres– y recrearme mirándolos”, señaló.
SU LLEGADA A VENEZUELA
En el año 1976, la titiritera chilena llegó a Venezuela junto a su segundo esposo –otro gran titiritero–, Eduardo Di Mauro, quién fundó en Argentina el Teatro de la Pareja y en Portuguesa el Teatro Estable de Muñecos de Portuguesa (Tempo).
Laura de Rokha trabajó con él durante 32 años como la diseñadora y realizadora de los vestuarios de los muñecos que modelaba Di 
Mauro. Sin embargo, no fue sino hasta su divorcio cuando Rokha emprende de forma independiente el proyecto de hacer no solo los vestidos, sino también modelar los rostros de los títeres.

De allí se forjó un camino que aún tiene horizonte a la vista. Desde entonces Laura de Rockha no ha dejado de crear.

EL ESTILO

La recreación que Laura de Rokha hace de los personajes es completamente libre. La artista diseña los muñecos y los vestuarios rompiendo con las tendencias naturalistas que reproducen con fidelidad los elementos de la realidad.
La creadora reinterpreta a los personajes bajo un estilo único, y a partir de allí crea títeres y vestuarios atemporales con un lenguaje universal.
De esta manera y a modo de ejemplo, Florentino y el Diablo fueron creados a la luz de un estilo personalísimo de la artista, como todos los demás. En lugar de reproducir el traje típico de los llanos, la vestimenta tiene un aire barroco.

Con respecto a los procesos creativos, la artista afirma: “Ha ido cambiando la metodología con la que he ido trabajando. Antes yo hacía un muñeco y en el proceso comenzaba a encontrarle parecido a un personaje específico, y entonces él se me presentaba, por ejemplo, ‘Yo soy Cyrano’. Pero después fui cambiado, comencé a trabajar por pedidos y porque de repente quería hacer un Rengifo o un Dalí”, explicó.

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